La neuroeducadora y profesora de nivel medio Lorena Bottero presentó en el programa Entretenidos de Vivencias TV su segundo libro, “El desafío de cultivar vínculos en épocas de pantalla”, una obra en la que aborda el impacto que tiene la hiperconectividad y el uso permanente de dispositivos tecnológicos sobre los vínculos humanos.
Bottero plantea que la atención fragmentada entre celulares, notificaciones, redes sociales y otras pantallas genera un cerebro permanentemente ocupado en distintos estímulos. “Estamos haciendo multitarea en ese momento, porque le estamos exigiendo al cerebro que haga muchas cosas a la vez y eso implica que el cerebro se canse muchísimo”, explicó.
Poca presencia y conexión real
La profesional advirtió que muchas veces las personas creen estar prestando atención a una conversación o a una actividad, pero su atención está puesta en otro lugar. “Si estoy en mi casa hablando con mi hija y estoy pendiente porque me llegó una notificación del trabajo, estoy tan con mi hija hablando, pero estoy pendiente de lo que está pasando en el celular, no ahí con ella. Y perdemos presencia”, señaló.
Registrar y mostrar todo lo que pasa
También cuestionó la costumbre de registrar permanentemente con el celular momentos que antes se vivían de manera directa, como actos escolares, recitales, partidos o reuniones familiares. Según explicó, la utilización de una pantalla puede afectar incluso la manera en que posteriormente se recuerdan, porque la atención no está concentrada en la experiencia con todos los sentidos, que es la forma de que una experiencia se guarde como recuerdo. Bottero explicó que hay estudios que demuestran que muchas personas recuerdan eventos al mirarlos por la pantalla, demostrando que cuando se registra algo con la pantalla, el cerebro interpreta que no es tan importante guardarlo por que ya está almacenado.
Otro de los ejes abordados fue la tecnoferencia, concepto utilizado para describir la interferencia de los dispositivos tecnológicos en las interacciones entre las personas. Bottero señaló que, particularmente en la crianza, la falta de contacto visual puede afectar la construcción de seguridad en los niños. “Los chicos muchas veces te repiten: ‘Estoy diciendo algo, escuchame’. ‘ “Yo sí te escucho”, le respondo’, pero me dice: ‘Escuchame con los ojos’”.
Multiatención
La especialista también trasladó esta problemática al mundo adulto: personas que miran una serie mientras revisan redes sociales, siguen un partido de fútbol mientras utilizan el teléfono o mantienen varias conversaciones en simultáneo. Explicó que hay como un miedo a perderse algo que está ocurriendo en otro lugar, como uno de los factores que favorecen esa permanente dispersión de la atención.

“Estamos cambiando constantemente esa atención en muchos lados, la estamos repartiendo y no estamos en ningún lado permanentemente”, sostuvo Bottero, quien vinculó esta dinámica con el cansancio, el agotamiento y la pérdida de conexión entre las personas.
“Hoy hay poca conexión entre seres humanos, pocos miran, escuchan, en una vida donde todo es rápido y efímero; esto pasa en las familias y quienes estamos en el colegio lo vemos con los chicos porque allí encuentran alguien que los mira y escucha, por eso la escuela es su lugar seguro”
El nuevo libro amplía el enfoque de su primera obra, “Educar en entornos neurocompatibles”, presentada el año pasado. Mientras aquella publicación estaba más vinculada con la educación y la crianza, “El desafío de cultivar vínculos en épocas de pantalla” incorpora una mirada más amplia sobre las relaciones familiares y sociales, entre padres e hijos, pero también entre adultos.
Bottero aclaró que su propuesta no pretende ofrecer “recetas mágicas”, sino herramientas surgidas de su experiencia personal, de investigación, de lo que les cuentan las familias en las charlas y de su trabajo en educación. “Lo que sí van a encontrar es mucha humanidad”, resumió.




