La duodécima edición de la Fiesta de Comidas al Disco no solo brilló por su propuesta gastronómica y la masiva convocatoria de público, sino también por una grilla artística de gran nivel que combinó talentos locales, regionales y figuras con proyección nacional, logrando una programación variada que recibió el aplauso constante de los presentes.

La apertura del día domingo estuvo a cargo del Ballet Ballet Alpazuma, que una vez más llevó al escenario un cuadro folclórico profundamente ligado a las tradiciones argentinas. En esta oportunidad, la puesta artística evocó la figura de Facundo Quiroga, combinando danza, teatralidad y música en una presentación que despertó el reconocimiento del público.

Luego fue el turno de Vuelos, agrupación encabezada por la voz de Virginia Watson, oriunda de Monte Buey y actualmente radicada en La Calera. El grupo ofreció un repertorio muy particular, interpretando canciones en distintos idiomas y recorriendo estilos diversos con una propuesta elegante y de gran calidad.

El rock nacional también tuvo su espacio de la mano de Prófugos, integrada por músicos de Morrison y Bell Ville. Con clásicos de distintas generaciones, la banda hizo vibrar al público con canciones de Miguel Mateos, Soda Stereo, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Piojos y Tan Biónica, entre otros grandes referentes del rock argentino.

Uno de los momentos más originales y divertidos de la fiesta llegó con la presentación de Iván Ramírez, quien desplegó un espectáculo teatral de imitaciones con personajes de la televisión argentina y reconocidos cantantes nacionales e internacionales. La propuesta, muy elaborada desde lo artístico y humorístico, generó risas, sorpresas y una gran interacción con el público.

La gran figura musical de la fiesta fue Maggie Cullen, artista que atraviesa un notable crecimiento en la escena nacional. Surgida de un reconocido certamen televisivo de canto, Maggie viene consolidando una carrera ascendente dentro del folklore argentino. Su llegada marcó además su primera presentación en el sudeste cordobés y dejó una actuación muy celebrada por el público, que acompañó cada canción con aplausos.

El cierre estuvo reservado para el cuarteto de la mano de Ale Ceberio, histórico referente de la música popular cordobesa. Con una extensa trayectoria y un recordado paso por Tru la lá, Ceberio coronó la fiesta con clásicos del género que identifican al público cordobés.

La Fiesta de Comidas al Disco volvió así a demostrar que, además de su esencia gastronómica y tradicional, se consolida año tras año como un espacio cultural capaz de reunir propuestas artísticas de jerarquía, talentos emergentes y artistas consagrados en un mismo escenario.





