Crivello, 60 años acompañando el crecimiento de Monte Buey. De las macetas en los campos a los grandes proyectos inmobiliarios


Junio de 2026 marca un hito trascendental para una de las empresas más emblemáticas de Monte Buey. La firma Crivello transita su 60° aniversario, seis décadas de trayectoria vinculadas al desarrollo de la comunidad y a un rubro que la ha identificado desde sus orígenes: la venta de materiales para la construcción.


Aunque hoy la empresa también está asociada a importantes proyectos inmobiliarios, barrios residenciales, edificios en altura y complejos habitacionales, su historia comenzó mucho antes y fue el resultado de una visión emprendedora que se fue adaptando a las necesidades de cada época.


El actual titular de la firma, Daniel Crivello, recordó en Vivencias TV los inicios familiares y destacó que la esencia de la empresa siempre estuvo ligada al trabajo, la innovación y la capacidad de proyectar a largo plazo.

Los inicios de la firma y su vinculación a la construcción


Los orígenes se remontan a la figura de su abuelo, uno de los pioneros en la carpintería y herrería en Monte Buey y que durante muchos años estuvo al frente de una funeraria en la localidad. Más tarde, su padre, Florencio Crivello, comenzó a construir un camino propio junto a su esposa, Amalia, en una sociedad que Daniel define como complementaria para el emprendimiento familiar, con Amalia que aportaba una mirada estratégica, planificadora y Florencio se destacaba por su capacidad de ejecución y su espíritu trabajador.


Juntos fueron identificando las demandas que surgían principalmente desde el sector rural y, casi de manera natural, se vincularon con la comercialización de materiales para la construcción a partir de las necesidades de la comunidad rural.

Daniel Crivello recordó que, tras dejar la actividad funeraria, sus padres comenzaron a buscar nuevas alternativas de trabajo y aprovecharon una motocicleta con un pequeño carro que había quedado de aquella etapa. La primera experiencia comercial fueron macetas de cemento, que Florencio cargaba en el carro de la moto para recorrer la zona rural y ofrecerlas en las distintas chacras, en una época en la que gran parte de las familias todavía vivían en el campo y dedicaban especial atención a sus jardines y patios.


Ese contacto permanente con los productores permitió detectar otras necesidades. Florencio observó la demanda existente de alambrados, tejidos y chapas utilizadas para los corrales y las instalaciones rurales, elementos indispensables para la actividad agropecuaria de aquellos años.


Al ver la necesidad, Florencio decide fabricar tejido romboidal a cielo abierto en un amplio terreno ubicado donde actualmente se encuentra un barrio frente a las canchas de fútbol infantil del Club Atlético San Martín.
Los viajes a Rosario para conseguir alambres, chapas y otros insumos se volvieron frecuentes y el volumen de compras creció rápidamente. De esa manera, casi sin proponérselo, la familia Crivello empezó a introducirse en un rubro que terminaría definiendo su identidad empresarial.

En junio de 1966, Florencio adquirió el primer camioncito de reparto, un Ford 350, lo que se toma como el inicio simbólico de la empresa como Venta de Materiales.


“Sin querer queriendo se fueron metiendo en la construcción”, resumió Daniel, al recordar aquellos primeros años. Una frase que sintetiza cómo una necesidad del sector rural terminó dando origen a una empresa que, 60 años después, sigue siendo protagonista del crecimiento de Monte Buey.

Daniel se recibió de Contador y en Administración de Empresas y se sumó formalmente a la firma familiar en 1986. También acompañó su hermana Miriam.

Con los años, Crivello logró consolidarse como un referente de la construcción en Monte Buey y región.

El crecimiento de las últimas dos décadas


En los últimos 25 años decidió ampliar su horizonte y buscar nuevas unidades de negocios vinculadas al desarrollo habitacional.


Uno de los proyectos más destacados fue la creación de un barrio de 40 viviendas mediante un sistema de ahorro previo, una iniciativa que originalmente estaba proyectada para concretarse en diez años, pero que finalmente se completó en apenas siete.


Posteriormente, entre 2010 y 2013, la empresa impulsó la construcción del segundo edificio en altura de Monte Buey, una propuesta innovadora para la localidad que hoy tiene continuidad con una segunda torre cuya estructura principal ya se encuentra levantada.


A esos desarrollos se sumaron los complejos Florencio I y Florencio II, este último concebido como un homenaje a Florencio Crivello y caracterizado por incorporar una modalidad constructiva innovadora para la zona: la construcción 100% en seco mediante el sistema steel frame. El complejo está compuesto por 18 unidades habitacionales distribuidas en dos plantas y representa una nueva apuesta por la innovación y la eficiencia constructiva.


Actualmente, la empresa continúa desarrollando nuevos proyectos habitacionales, a la par de la actividad que la ha acompañado desde sus comienzos: la comercialización de materiales para la construcción.


A 60 años de aquellos primeros pasos, la empresa mantiene intacto su carácter familiar y ya se prepara para el recambio generacional, con la mirada puesta en la continuidad de un legado construido sobre el trabajo, la perseverancia y la capacidad de reinventarse sin perder la esencia. Las dos hijas de Daniel ya forman parte de la empresa y serán las que continuén con el legado familiar.


Seis décadas después de aquel comienzo de junio de 1966, la historia de Crivello se entrelaza con la propia evolución de Monte Buey. Una empresa nacida del esfuerzo de una familia emprendedora que supo detectar las necesidades de su tiempo, transformarse y crecer al ritmo de una comunidad a la que, literalmente, ayudó a construir.


Además, periodísticamente, creo que el título podría ganar todavía más fuerza con alguna de estas opciones:
Crivello, 60 años construyendo la historia de Monte Buey

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