“Nadie se prepara para la vejez”: Ana Perrén invitó a pensar cómo transitar o acompañar esa etapa de la vida


La Sala Panigo de la Cooperativa Eléctrica fue escenario días atrás de una charla sobre la tercera edad, a cargo de la licenciada Ana Perrén, profesional con una extensa trayectoria de trabajo en hogares y residencias para adultos mayores, tanto en Monte Buey como en Córdoba y otras localidades.


El encuentro estuvo dirigido principalmente a personal que trabaja en geriátricos, familiares de residentes y vecinos en general, con el propósito de generar un espacio de reflexión sobre una etapa de la vida que, según planteó Perrén, suele ser negada o postergada mucho antes de llegar.


“Nadie se prepara para la vejez”, sostuvo la licenciada, al remarcar que la sociedad acostumbra a prepararse para las distintas etapas tempranas de la vida (la adolescencia, la adultez), pero que la vejez suele ser concebida como algo que debe evitarse, retrasarse o disimularse.


Prevenir no es lo mismo que prever la vejez.

Mientras la prevención está vinculada a las prácticas que buscan retrasar sus manifestaciones (la actividad física, la alimentación saludable, los tratamientos estéticos, las cirugías o el botox), prever implica asumir que los años pasan y comenzar a prepararse para esa etapa desde una perspectiva integral.


“Cuando hablamos de prever, hablamos estrictamente de salud, de generar conciencia, de asumir los años que tenemos y de hacer algo posible, potable y lindo desde ese lugar”, explicó.


Perrén cuestionó así una mirada social que permanentemente invita a negar el paso del tiempo. El consumismo, las redes sociales y determinados modelos de belleza y bienestar promueven la idea de permanecer siempre joven, activo, lúcido y atractivo.


“Estamos como en una continua lucha y en una continua juventud, como si tuviéramos un fenómeno de Peter Pan”, señaló.


Prepararse también para la vejez de los demás


Otro de los ejes de la charla estuvo relacionado con la necesidad de prever no solamente la propia vejez, sino también la de los padres, familiares y personas cercanas.
La falta de preparación puede convertir el momento en una situación cargada de culpa, incertidumbre e incomodidad para las familias, especialmente cuando aparece la necesidad de tomar decisiones respecto del cuidado de una persona mayor. Perrén planteó que anticiparse a esas circunstancias permitiría transitar esos procesos de una manera más saludable, evitando que el cuidado de otro implique necesariamente relegar la propia vida.


EMPATÍA


“La empatía es esta capacidad de escucha, de acompañamiento, de entender y de muchas veces resignar mis propias ideas para aceptar las necesidades del otro”, expresó.
La reflexión apunta a revisar una conducta frecuente: creer que sabemos qué es lo mejor para una persona mayor simplemente porque somos familiares, cuidadores o porque consideramos que tenemos más herramientas para decidir. Para Perrén, acompañar implica escuchar y comprender qué necesita realmente esa persona, cuáles son sus deseos y cómo quiere transitar esa etapa.


¿Qué significa “estar bien”?


Finalmente, uno de los conceptos que atravesó la charla fue el del bienestar. Perrén señaló que existe una coincidencia aparente entre la persona mayor institucionalizada, la residencia y la familia: todos quieren que el adulto mayor “esté bien”. Sin embargo, el interrogante fundamental es qué significa estar bien para cada uno.
“Una residencia quiere que el viejo esté bien y la familia también quiere que esté bien. Ahora, qué es bien para cada uno, eso es lo que debemos dialogar, escuchar y estar atentos porque no todos tenemos la misma idea del bienestar”, planteó.


Prever la vejez, en definitiva, significa asumir que llegará y preguntarse con anticipación cómo queremos vivirla y cómo queremos acompañar a quienes ya están atravesándola.

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