La comunidad católica de Monte Buey se dispone a transitar uno de los momentos más significativos del calendario litúrgico con diversas celebraciones en el marco de la Semana Santa, que invitan al recogimiento, la oración y la participación familiar.
Las actividades comenzarán el jueves 2 de abril, Jueves Santo, jornada en la que se conmemora la Última Cena de Jesús. Ese día habrá confesiones en la parroquia de 16 a 18 horas. Por la noche, a las 20.30, se celebrará la Santa Misa de la Cena del Señor, que incluirá el tradicional lavatorio de los pies. Luego, de 22 a 24, se realizará el acompañamiento a Jesús en adoración junto a las familias en el templo parroquial.
El viernes 3 de abril, Viernes Santo, día de la Pasión del Señor, estará marcado por el ayuno, la abstinencia, el silencio y la oración, recordando la muerte de Jesús. Las confesiones se desarrollarán de 9.30 a 11.30. A las 15.15 tendrá lugar la Hora de la Misericordia, con el rezo de la coronilla a Jesús misericordioso. A las 15.30, se celebrará la liturgia de la cruz. A las 17,30 se llevará a cabo el tradicional via crucis por las calles del pueblo, que incluirá la bendición de las cruces de los hogares y la participación de los niños de catequesis. La jornada culminará a las 21 con el via crucis de antorchas en el santuario, junto a la Virgen de los Dolores.
El sábado 4 de abril, Sábado Santo, será un día de silencio y oración. Habrá confesiones de 9 a 11.30 y de 16 a 18. Por la noche, a las 20.30, se celebrará la solemne Vigilia Pascual, con la Santa Misa de Gloria, la liturgia de la nueva luz y la renovación de las promesas bautismales.
Finalmente, el domingo 5 de abril, Domingo de Pascua de Resurrección, se celebrará la alegría de la resurrección de Jesús. La Santa Misa se oficiará a las 10 de la mañana por la paz y la unidad de las familias. A las 18 se realizará la misa de Pascua en el santuario de Saladillo y, a las 20, tendrá lugar la Santa Misa de Pascua con bendición para todos los hogares.
De esta manera, la comunidad está invitada a participar de cada una de las celebraciones, viviendo con fe y esperanza este tiempo central para la vida cristiana.




