El Centro Educativo José Manuel Estrada llevó adelante una nueva edición de su tradicional Feria de Ciencias, una propuesta que ya forma parte de la identidad institucional y que este año alcanzó su vigésima tercera edición. La jornada contó con una importante participación de las familias, que recorrieron las aulas para conocer los trabajos de investigación desarrollados por los estudiantes durante los últimos meses.

La directora de la institución, Claudia Torti, destacó que se trata de un proyecto emblemático de la escuela, que nació en el establecimiento en los años 90 y que actualmente también se enmarca dentro de los lineamientos establecidos por el Ministerio de Educación, que dispuso la realización de ferias de ciencias en todos los niveles educativos entre el 30 de junio y el 3 de julio.

“Es un proyecto que identifica a la Escuela Estrada por la cantidad de años que se viene desarrollando”, señaló la directora al referirse a una actividad que año tras año busca despertar la curiosidad, la investigación y el pensamiento crítico de los alumnos.

Como ocurre habitualmente, los temas abordados surgieron de los intereses de cada grupo y fueron trabajados desde distintas áreas del conocimiento.
En primer y segundo grado, los estudiantes partieron de un cuento protagonizado por Bob Esponja para investigar las diferencias entre las esponjas animales y vegetales, combinando literatura y ciencias naturales.

Por su parte, tercer grado centró su trabajo en el cuidado del medio ambiente, abordando conceptos relacionados con los residuos orgánicos e inorgánicos y la importancia del reciclaje como herramienta para la preservación del entorno.

En cuarto grado, la propuesta giró en torno a las mezclas, un contenido propio de las ciencias naturales. A partir de allí, los alumnos profundizaron en el estudio del pH de distintos elementos y realizaron numerosas experiencias prácticas vinculadas a las denominadas “mezclas explosivas”, fortaleciendo el trabajo experimental dentro del aula.

Los proyectos de quinto y sexto grado tuvieron una fuerte impronta social y comunitaria. Los alumnos de quinto investigaron los orígenes de Monte Buey y avanzaron sobre una propuesta vinculada a sectores de la localidad que aún no cuentan con una denominación oficial. Como parte de la iniciativa, el trabajo será presentado ante el Concejo Deliberante para evaluar la posibilidad de asignar nombres a esos barrios.

En tanto, sexto grado abordó el funcionamiento de la democracia y los procesos electorales. Los estudiantes analizaron cómo se eligen presidentes, gobernadores e intendentes, crearon sus propios partidos políticos y elaboraron propuestas de gestión que serán sometidas a votación. La iniciativa contempla además una experiencia especial para el grupo ganador, que tendrá la posibilidad de compartir una jornada de trabajo junto al intendente Mariano Calamante.



Según explicó Torti, ambos proyectos requirieron un contacto directo con la comunidad a través de encuestas y consultas a vecinos, lo que permitió recopilar información relevante y fortalecer el vínculo entre la escuela y la sociedad.










