El exceso de exposición a celulares, tablets y videojuegos comienza a dejar señales visibles en niños de apenas cuatro y cinco años. Así lo advirtió la licenciada Norma Marimón, a partir de las evaluaciones realizadas (Test Cumanín) en salas de cinco de los jardines de infantes Manuel Belgrano y José Manuel Estrada. Miden desarrollo senso motor, aprendizaje, memoria, uso del lenguaje, atención y otras variables.
La iniciativa municipal pretende anticiparse y alertar sobre dificultades y prevenir en el tránsito hacia el nivel primario, con objetivos a largo plazo de prevenir el abandono escolar en el secundario.
Marimón señaló que uno de los principales efectos se observa en el desarrollo del lenguaje. “Las pantallas son muy peligrosas, desfavorecen el lenguaje. Conocemos casos de niños que casi no hablan en sala de cinco por el uso excesivo de la pantalla”, explicó.



Pero las consecuencias no se limitan al lenguaje. La profesional describió comportamientos que pueden aparecer en los niños con una exposición indiscriminada: búsqueda permanente de inmediatez, intolerancia, irritabilidad y dificultad para esperar. “¿Ya vamos a terminar? ¿Falta mucho?”, ejemplificó como una de las expresiones que pueden advertirse en estos casos.
“Hemos conocido casos de haber roto celulares justamente porque perdió el jueguito”, relató.

La especialista insistió en que no se trata de eliminar completamente la tecnología, sino de regular su uso de acuerdo con la edad y las necesidades de cada etapa. Para los más grandes puede constituir una herramienta de estudio y también de entretenimiento, pero en los niños pequeños el control adulto resulta fundamental.

“La pantalla lo que hace es desvincular a la familia”. Por eso, recomendó recuperar espacios cotidianos sin dispositivos, especialmente momentos como las comidas, donde el diálogo y el encuentro entre padres e hijos deberían ocupar el lugar central.
“Todo a su medida y todo en su momento”, resumió Marimón.




