Del primer gol del clásico en la Liga Bellvillense al título de 1977: los recuerdos de Enrique Porfiri en Matienzo

Hay muchos nombres que forman parte de la historia grande del Club Matienzo, y uno de ellos es, sin dudas, el de Enrique “Piojo” Porfiri. Futbolista de toda la vida del Tricolor, autor del primer gol en la historia de los clásicos de Monte Buey por la Liga Belvillense y campeón en 1977, repasó anécdotas de una trayectoria marcada por la fidelidad a una sola camiseta y por un legado familiar que continúa vigente.

En una entrevista dedicada al recuerdo del fútbol de otras épocas, Porfiri evocó sus primeros pasos en la institución ubicada a apenas una cuadra y media de su casa. Contó que comenzó a jugar cuando tenía apenas 14 años, en una época muy distinta a la actual, con canchas de tierra, escasa infraestructura y un fútbol donde predominaba el compañerismo y la pasión.

“Siempre Matienzo. Nunca quise ir a ningún lado”, resumió al recordar que, pese a recibir importantes propuestas para cambiar de club, incluso de su clásico rival San Martín, decidió permanecer durante casi dos décadas defendiendo exclusivamente los colores tricolores.

Uno de los momentos más recordados de su carrera llegó en 1968, cuando convirtió el primer gol de la historia de los clásicos entre San Martín y Matienzo por la Liga Belvillense. Aquel encuentro, disputado en cancha del conjunto santo, terminó igualado 1 a 1 y quedó grabado para siempre en la memoria del fútbol local.

También recordó la consagración obtenida en 1977, luego de haber dejado transitoriamente la actividad futbolística por las exigencias laborales que demandaba el comedor que administraba sobre la ruta. Sin embargo, regresó para integrar el plantel campeón que quedó en la historia del club.

Durante la charla, Porfiri describió cómo era asistir a los partidos en aquellos años. Explicó que las canchas apenas contaban con algunos hilos de alambre como cerramiento, la seguridad estaba a cargo de policías montados a caballo en cada esquina del campo y el público respetaba estrictamente los límites del campo de juego. “Nadie entraba a la cancha y todos miraban el partido sentados”, recordó.

Su vínculo con Matienzo no terminó cuando dejó de jugar. Años más tarde continuó ligado a la institución como entrenador y coordinador de los recordados equipos de fútbol senior, entre ellos el denominado “Ciencia y Sudor”, dejando también su huella desde ese lugar.

La historia de los Porfiri en Matienzo, además, trascendió generaciones. Su hijo Sebastián se convirtió en otro destacado futbolista del club, conquistando varios campeonatos con la camiseta tricolor, mientras que hoy el legado continúa en su nieto Nicolás, categoría 2014 en el fútbol infantil siguiendo los consejos de su abuelo y papá.

Así, la figura de Enrique “Piojo” Porfiri representa mucho más que una extensa trayectoria deportiva: simboliza el sentido de pertenencia, la fidelidad a una camiseta y una tradición familiar que sigue escribiendo capítulos en la historia del Club Matienzo.

Otras noticias que pueden interesarte

Las mas leidas de la semana