En plena campaña de cosecha gruesa, productores del sudeste cordobés atraviesan semanas marcadas por la inestabilidad climática. Luego de un verano complicado por la falta de precipitaciones durante enero y los primeros días de febrero, ahora las lluvias frecuentes de otoño dificultan el ingreso de las máquinas a los lotes y ralentizan el ritmo de trabajo.
De acuerdo a relevamientos realizados en la región de Monte Buey, el maíz temprano se encuentra prácticamente finalizado, con algunos lotes puntuales aún por levantar. En tanto, la soja presenta un avance más lento y concentra la mayor actividad en estos días de abril.

Pese a las complicaciones climáticas, en varios campos de la zona se registran rindes destacados. En ambientes de buena calidad y con alta retención de humedad se informaron lotes de soja por encima de los 5.000 kilos por hectárea, e incluso promedios cercanos a los 6.000 kilos en establecimientos de manejo intensivo.

Sin embargo, el panorama general es heterogéneo. Hacia sectores del oeste y sudoeste de la región, en dirección a Escalante y zonas vecinas, también se reportaron rindes muy inferiores, con lotes de entre 15 y 20 quintales. Especialistas atribuyen esas diferencias a múltiples factores: fecha de siembra, grupo de madurez, calidad de suelo y, especialmente, la distribución desigual de las lluvias durante el ciclo.

Productores consultados remarcaron que hoy la tecnología cumple un rol central. El uso de genética mejorada, fertilización de base, rotación con maíz, cultivos de servicio y un manejo agronómico más preciso permitieron sostener potenciales productivos aun en un verano de altas temperaturas y escasa humedad.

“Cuando no llueve y el calor aprieta, no hay demasiado por hacer”, resumieron desde el sector, aunque destacaron que la planificación y la diversificación ayudan a amortiguar los impactos climáticos.
En líneas generales, la actual campaña es definida como “promedio” para la zona: sin alcanzar niveles récord, pero lejos también de una mala temporada. Un ciclo atravesado por contrastes, donde conviven lotes excelentes con otros muy afectados por la variabilidad del clima.




