Actividad física diaria, hidratación y buena alimentación claves para tener calidad de vida en la tercera edad

En la mañana del martes 5 de mayo se desarrolló una charla vinculada a la salud y el bienestar en la tercera edad, con eje en la promoción de la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores a partir del estado nutricional, la actividad física y el trabajo preventivo de los equipos de salud.


La jornada estuvo destinada principalmente a profesionales y trabajadores vinculados al acompañamiento de adultos mayores y contó con la participación de docentes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Entre ellos estuvieron la doctora Daniela Abrahám, de la Escuela de Nutrición, el doctor Franco Montedoro y el doctor Gustavo Silva.


Durante la actividad se abordaron herramientas y estrategias para promover un envejecimiento activo, prevenir situaciones de fragilidad y fortalecer el trabajo articulado entre instituciones y profesionales de la región.
La doctora Daniela Abrán explicó que el encuentro forma parte de un trabajo de investigación que desde hace más de un año se viene desarrollando junto al municipio local y el Hospital Italiano, enfocado en la vigilancia activa de los procesos de salud en la comunidad.

Herramientas para lograr una buena tercera edad


Abrán remarcó que uno de los objetivos centrales es fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo mediante evaluaciones preventivas que permitan intervenir a tiempo y revertir procesos de deterioro o fragilidad.


En cuanto a los hábitos saludables, sostuvo que la actividad física diaria resulta clave para conservar la autonomía y la calidad de vida. En ese sentido, indicó que se recomienda realizar al menos 30 minutos diarios de movimiento o ejercicio que genere activación corporal, complementado con una alimentación saludable basada en alimentos frescos, caseros y con menor presencia de productos ultraprocesados.


También hizo especial hincapié en la pérdida de masa muscular en las personas mayores, uno de los principales factores asociados a la fragilidad y la dependencia. Por ello, resaltó la importancia de una alimentación adecuada, con especial atención al consumo de proteínas y a la hidratación, como pilares fundamentales para sostener un envejecimiento saludable.

El doctor Gustavo Silva participó de una clase de actividad física en el Centro de Jubilados de la localidad.

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