A poco más de un año de aquella campaña solidaria que movilizó a Monte Buey y a toda la región, la familia de Fiamma González y Nicolás Córdoba vuelve a compartir una historia de esfuerzo, perseverancia y superación. Esta vez, con una noticia que emociona: sus hijos Alba y Milo han experimentado importantes avances luego de las intervenciones quirúrgicas realizadas en México durante 2025.



Milo, de 9 años, y Alba, de 4, nacieron prematuros y sufrieron falta de oxígeno durante el nacimiento, situación que derivó en distintos tipos de parálisis cerebral. Durante sus primeros años, ambos evolucionaron aparentemente con normalidad, pero cuando llegó el momento de desarrollar sus capacidades motrices, sus padres comenzaron a advertir dificultades para caminar y movilizarse.

A comienzos de 2025, Fiama y Nicolás decidieron poner en marcha una campaña solidaria para reunir más de 30 millones de pesos que les permitieran viajar a México y acceder a un tratamiento especializado. La respuesta de la comunidad de Monte Buey y de localidades de la región fue extraordinaria: en aproximadamente un mes y medio lograron reunir el dinero necesario.

En junio de ese año viajaron y ambos niños fueron sometidos a múltiples microcirugías destinadas a liberar músculos y tendones afectados por la espasticidad. Luego comenzó otra etapa tan importante como la intervención: meses de rehabilitación, acompañados por kinesiólogos, fisioterapeutas y otros profesionales.
“Despues de las cirugías fue como que volvió a nacer”. Alba dió sus primeros pasos
Uno de los avances más significativos se produjo en Alba. Antes de la cirugía, la pequeña prácticamente no podía caminar por sus propios medios. Sus piernas se cruzaban, sus pies se inclinaban hacia adentro y las rodillas se vencían. Necesitaba la asistencia de una persona o una andadora para desplazarse.

Con el paso de los meses, comenzó a ganar fuerza y estabilidad. Y hace algunas semanas llegó uno de esos momentos que sus padres habían esperado durante años: Alba comenzó a dar sus primeros pasos sola.

Actualmente camina principalmente sobre una alfombra, donde se siente más segura, y realiza ejercicios con pesas diariamente, incluso sobre una cinta mecánica, para fortalecer sus piernas y trabajar la forma de pisar.

Nicolás explicó que el proceso no fue inmediato y que, a diferencia de lo que muchas personas podían imaginar, no se trataba simplemente de que la niña se levantara y comenzara a caminar de un día para otro.

“Yo también tenía la imaginación de que digo, bueno, el día que se largue, se larga como cualquier niño, viste que empieza a hacer uno, dos, tres, cinco pasos, y se largó y se largó. Bueno, lo nuestro es mucho más lento”, contó.
Sin embargo, el progreso es evidente. La postura corporal de Alba cambió notablemente: de permanecer encorvada y con sus piernas y pies en posiciones que dificultaban el desplazamiento, pasó a mantenerse mucho más derecha, firme y estable.



“Después de la cirugía quedó como que volvió a nacer”, resumió Nicolás al describir lo que significó para la familia liberar los músculos afectados por la espasticidad.
Un proceso que continúa
Los padres destacan que la cirugía no significa que el problema haya desaparecido definitivamente. Ambos crecieron en altura producto de las micro cirugías musculares, pero la espasticidad continúa presente y, según explicaron los profesionales, existe la posibilidad de que en algunos años sea necesario realizar nuevas intervenciones sobre determinados músculos.

Por eso, el trabajo cotidiano resulta fundamental. Los ejercicios, la rehabilitación, el fortalecimiento muscular y los elementos utilizados para mejorar la postura forman parte de una rutina que la familia incorporó a su vida diaria.
“Si yo la veo hace dos años atrás, no había chance de que esto pasara y cómo pasa hoy”, expresó Nicolás.

La familia también aprendió a convivir con los tiempos propios del tratamiento y con la necesidad de no medir los avances exclusivamente en grandes logros. Cada pequeño movimiento, cada nueva postura y cada paso representan una conquista.
Milo, otro gran avance
En el caso de Milo, los resultados también han sido muy importantes. Había sido operado en sus dos manos y en los 10 dedos de los pies que no los doblaba antes de las cirugías. Después de la cirugía y del proceso de rehabilitación, esas dificultades prácticamente desaparecieron o tuvieron una notable mejoría.
Superación gracias al sacrificio y amor de toda una familia
La evolución de ambos niños representa para Fiamma y Nicolás mucho más que un resultado médico. Es la consecuencia de años de acompañamiento, aprendizaje, tratamientos y una enorme perseverancia familiar.

Reconocen que en algunos momentos se sintieron cuestionados ante la expectativa de algunas personas que aguardaban cambios rápidos después de la cirugía. Pero la realidad demostró que la recuperación tiene sus propios tiempos y que los avances llegan de manera gradual.

NUEVS PUERTAS QUE SE ABRIERON
Fiamma y Nicolás decidieron hacer una cuenta en Instagram y TikTok para reflejar el caso de Alba y el resultado fue inesperado: un vertiginoso crecimiento viral llegando a todo el mundo. En estos meses recibieron numerosas consultas, dudas, pedidos de información sobre el tratamiento en México de muchas familias con niñas y niños en situaciones similares.



Tanto amor contagió Alma y su carismática sonrisa, que una ciudadana de Chile (Natalia), se enamoró del caso y los invitó a México a probar nuevos tratamientos en centro especializados. Viajaron una vez para conocer a Natalia y su familia y se programaría un tratamiento para enero 2027.

A poco más de un año de aquel viaje que fue posible gracias a la solidaridad de toda una comunidad, Alba y Milo continúan avanzando. La campaña que alguna vez tuvo como objetivo reunir más de 30 millones de pesos para una intervención hoy se transforma en una historia de resultados concretos: una niña que empieza a caminar sola, un niño que prácticamente dejó atrás sus dificultades motrices y una familia que sigue apostando, día a día, a la superación.




