El ex futbolista Nelson Biliato recibió días atrás un emotivo reconocimiento por su trayectoria deportiva en el Club Aberastain, de la localidad de Pocito, en la provincia de San Juan, institución en la que dejó una huella tras defender sus colores durante ocho temporadas.

El homenaje se realizó en el marco de un entrenamiento del plantel, ya que Biliato no podía permanecer en la provincia hasta el fin de semana para participar del reconocimiento previsto durante un partido oficial. En ese encuentro recibió una plaqueta recordatoria y tuvo la oportunidad de reencontrarse con algunos excompañeros, periodistas y amigos con quienes compartió una importante etapa de su carrera.

Aunque es oriundo de Monte Buey, la trayectoria futbolística de Nelson Biliato se desarrolló íntegramente fuera de la localidad. Siendo adolescente, por razones familiares se radicó en la ciudad santafesina de Pérez, donde, con apenas 17 años y sin haber transitado por divisiones infantiles o inferiores, comenzó a jugar en la liga local.
Su rendimiento le abrió rápidamente las puertas de Rosario Central, donde permaneció durante tres temporadas, hasta 1974, integrando principalmente los planteles de la Primera Local y teniendo como entrenador a Carlos Timoteo Griguol, una de las figuras más influyentes de la historia del fútbol argentino.

Su carrera deportiva lo llevo a Mendoza, donde defendió los colores de Boca de Guaymallén y luego un brev paso por Palmira.
Más tarde llegó a San Juan, donde encontró su lugar en el Club Aberastain de Pocito, una institución que había nacido poco tiempo antes producto de la fusión de tres clubes para incorporarse a la Liga Sanjuanina y en la que se convirtió en uno de sus futbolistas más recordados ya que estuvo entre 1975 y 1982.

En una entrevista del proframa ENTRETENIDOS tras el reconocimiento, Biliato recordó las particularidades de jugar en el fútbol de Cuyo durante la década del ’70. Destacó el alto nivel competitivo que tenía Mendoza, donde llegaban numerosos futbolistas provenientes del fútbol de Buenos Aires y existían instituciones muy fuertes y organizadas.

También evocó las difíciles condiciones climáticas que debían afrontar en San Juan, especialmente el intenso viento Zonda y las bajas temperaturas invernales. Contó que en algunos encuentros el viento impedía incluso realizar un saque de arco con normalidad que se transformaba en un nuevo peligro en el área ya que la pelota regresaba al sector de donde había partido, obligando a modificar completamente la forma de jugar, mientras que en otras ocasiones el frío y la nieve llevaban a detener los partidos para permitir que los futbolistas pudieran recuperarse.

A más de cuatro décadas de aquellos años, el reconocimiento recibido en Aberastain representa un merecido homenaje a un futbolista nacido en Monte Buey que construyó una extensa y destacada carrera lejos de su tierra natal, dejando un recuerdo imborrable en el fútbol de Mendoza y, especialmente, en la provincia de San Juan, donde además conoció a su actual esposa y tuvo sus dos primeros hijos.





