La iniciativa, considerada ambiciosa por el propio equipo de trabajo, busca mejorar la calidad ambiental, generar mayor sombra y avanzar en la recuperación de espacios urbanos con escasa vegetación.



Según explicó Soledad Colombres, responsable del área de arbolado público, el proyecto comenzará en otoño y se extenderá durante el invierno, con la posibilidad de continuar en primavera dependiendo de las condiciones de cada especie. “La idea es plantar 2.000 árboles durante el 2026. Vamos a empezar por las veredas, donde se nota claramente que faltan ejemplares”, señaló.



El plan priorizará inicialmente la zona céntrica, identificada como el sector con menor cantidad de árboles. A medida que se avance, el trabajo se irá extendiendo hacia otros barrios, donde ya existe mayor presencia de vegetación. “En el centro es donde más se necesita”, indicó Colombres, quien también reconoció que en esa zona existe cierta resistencia de vecinos por cuestiones vinculadas al mantenimiento o posibles inconvenientes en veredas.



En este sentido, el municipio abrió una etapa de preinscripción para que los frentistas puedan manifestar su voluntad de contar con un árbol en su vereda. A partir de allí, se evaluarán las condiciones de cada espacio, la distancia entre ejemplares, la presencia de servicios y la especie más adecuada. “La idea es que todas las cuadras tengan árboles, pero siempre analizando cada caso”, aclaró.
Uno de los ejes del programa será el trabajo conjunto con los vecinos, especialmente en las primeras etapas de desarrollo de los árboles. Se solicitará colaboración para el riego y el seguimiento de posibles inconvenientes, como plagas o daños. “El mantenimiento inicial es clave, y necesitamos del compromiso de todos, porque el arbolado es público, es de toda la comunidad”, remarcó.

Además, el proyecto buscará diversificar las especies, priorizando árboles nativos de la región para fortalecer la biodiversidad, siempre teniendo en cuenta factores como el crecimiento, las raíces, la altura y la convivencia con el tendido eléctrico y otros servicios.



Desde el área también subrayaron la importancia del arbolado como regulador natural de la temperatura, especialmente en verano, cuando las zonas con escasa vegetación registran mayores niveles de calor debido a la acumulación de cemento. En ese sentido, la iniciativa no solo apunta a mejorar el paisaje urbano, sino también a generar un impacto positivo en el ambiente y en la calidad de vida de los vecinos.





