“Queríamos despedir a los soldados que quedaron allá en Malvinas”

A 44 años de la guerra de 1982, Víctor Ventura y Nolberto Filippi ex combatientes de Monte Buey regresaron por primera vez a las Islas Malvinas y continúan viviendo una experiencia inolvidable. El viaje, largamente esperado, tiene una carga histórica y emocional profunda: volver al escenario del conflicto para cerrar etapas, reencontrarse con la memoria y unir aquel 1982 con este 2026.


En el noticiero En Contacto por Vivencias TV, Víctor Ventura, compartió sus primeras sensaciones tras arribar el domingo 15 de febrero al archipiélago. El balance inicial es positivo, aunque atravesado por momentos de fuerte emotividad.


“El primer día visitando los cementerios fue un momento muy emotivo, donde queríamos en sí despedir a los soldados que habían quedado allá en Malvinas, que no lo pudimos hacer en ese momento y siempre era algo pendiente”, expresó Ventura. Y resumió el sentido de ese instante con una frase que condensa el espíritu del viaje: “Era como para darles un despido a ellos que están acá en Malvinas”.


La visita a los cementerios marcó el punto más sensible de la jornada inicial. Fue la posibilidad de concretar un gesto postergado durante más de cuatro décadas. Un acto íntimo, silencioso, que revaloriza la memoria colectiva y honra a quienes no regresaron.


Pero el viaje también dejó espacio para el asombro. Ventura reconoció que se encontró con una realidad diferente a la que imaginaba. “Me estoy encontrando con más cosas de lo que pensaba. No pensaba que era tan grande la isla, tampoco pensaba que estaba tan bien ordenado. Los caminos están espectaculares”, señaló.


Además, destacó el sistema de organización local: “Tienen un sistema de trabajo muy lindo para ir hacia los museos; a todo hay que pedir permiso, no entra cualquiera”. Esa estructura y el cuidado del patrimonio llamaron su atención, en un territorio que quedó grabado en su memoria bajo circunstancias muy distintas.


El clima, con viento y frío en las primeras horas, no impidió que continuaran con el recorrido al día siguiente en el que volvieron al cementerio argentino. “Es muy fuerte, pero la verdad que es muy bueno. Me gustó mucho y creo que lo que está por venir va a ser también bastante bueno”, sostuvo.


El viaje depende en parte de las condiciones climáticas, pero el objetivo está claro: recorrer los lugares que marcaron sus vidas y resignificarlos desde el presente. En la agenda también figura la visita al faro y a distintos puntos donde permanecieron en 1982.


A 44 años del conflicto, el regreso de estos héroes de Monte Buey no es solo un viaje. Es un acto de memoria, conectar 1982 con 2026, un puente entre generaciones y una manera de reafirmar que la historia sigue viva en quienes la protagonizaron.

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