Durante la noche del 13 al 14 de junio de 1982, murieron 9 soldados británicos y resultaron heridos más de 40. Del lado argentino, se contabilizaron alrededor de 30 caídos, además de heridos y prisioneros. La caída de Tumbledown formó parte del avance final británico sobre Puerto Argentino y precedió a la rendición argentina, que se concretó el 14 de junio de 1982.
En el lugar, Víctor Ventura y Ricardo Guillén compartieron su testimonio sobre aquella jornada. Ambos fueron trasladados desde Puerto Argentino hacia la base del monte en las horas previas al combate. Desde esa posición, pudieron observar lo que hasta entonces sólo habían visto en las películas: el resplandor de los disparos, y las balas trazantes cruzando la noche.

Víctor y Ricardo tenían a su cargo un cañón que finalmente nunca pudo ser utilizado. La batalla se desarrolló en horario nocturno y un disparo habría generado una luminosidad que podía delatar la posición de las tropas argentinas, exponiendo al grupo al fuego enemigo.

Durante el relato también evocaron escenas de profundo dolor: compañeros que cayeron en combate y otros que se replegaban heridos en medio de la oscuridad y los estruendos . El terreno rocoso, el frío intenso y el silencio actual contrastan con aquella madrugada de 1982, que permanece grabada en la memoria de quienes la vivieron y hoy pudieron volver al lugar donde la historia se escribió con fuego.




