A veces, los gestos más grandes nacen de los corazones más pequeños. Es el caso de Janna Sedani, una niña de apenas 8 años que decidió, por voluntad propia, donar su cabello a la Fundación Pañuelos Solidarios, una entidad de Villa María que confecciona pelucas para pacientes oncológicos a partir de donaciones de pelo.
La iniciativa de Janna no fue impulsada por mayores: fue una decisión madura, sensible y profundamente empática. Según contó su mamá, la idea venía rondando en su cabeza desde hacía meses. “Ella me lo pedía y entendí que era su decisión, su cuerpo, y que lo hacía desde un lugar muy lindo”.


Janna tomó esta determinación luego de vivir de conocer situaciones relacionadas con el cáncer. Empezó a preguntarse por qué no cortar y donar su pelo para niños que lo necesitan.
Su cabello ahora formará parte de una peluca que ayudará a devolver sonrisas y autoestima a personas que atraviesan un momento difícil de su vida.
La historia de Janna Sedani no solo conmueve: también invita a reflexionar. En un mundo donde muchas veces prima lo superficial, una nena de 8 años demostró que la solidaridad, la empatía y el amor por el otro no tienen edad.





