El establecimiento fue inaugurado en 1952 con el objetivo de brindar educación a los niños de las familias que habitaban el sector rural; hoy se encuentra en avanzado estado de abandono, luego de varios años sin actividad educativa y tras el progresivo despoblamiento de la zona.



Durante décadas, sus aulas fueron escenario de clases, actos escolares, recreos y distintas actividades que tuvieron a la escuela como uno de los principales puntos de encuentro de la comunidad.
En 2002, la institución alcanzó los 50 años de trayectoria. Sin embargo, con el paso del tiempo, la disminución de la población rural y la consecuente falta de matrícula llevaron al cierre de la escuela.

Desde entonces, el edificio quedó deshabitado y comenzó un proceso de deterioro que se profundizó con los años. Actualmente, las instalaciones presentan importantes daños y fueron saqueadas: ya no se encuentran los marcos de las puertas, fueron retiradas las llaves y elementos de la instalación eléctrica y distintas dependencias se encuentran destruidas.



El deterioro también alcanza al espacio exterior. El patio permanece cubierto de maleza y apenas algunos restos de los antiguos juegos infantiles permanecen en el lugar. El mástil continúa en pie frente a un edificio que ya no recibe alumnos ni docentes.

La situación de la Escuela Julio Argentino Roca forma parte de un proceso que afectó a numerosas instituciones educativas rurales de la región. El traslado de familias hacia las zonas urbanas y el despoblamiento de los campos provocaron, con el paso de las décadas, la reducción de las matrículas y el cierre de establecimientos que durante años cumplieron una función educativa y social fundamental para la vida cotidiana de las familias que habitaban el campo.








