Más de 600 jóvenes de distintas localidades del sudeste cordobés participaron este domingo de una nueva edición de la Peregrinación Juvenil a Saladillo, una tradicional convocatoria de la Diócesis de Villa María que volvió a reunir a cientos de personas para caminar hasta el Santuario de la Virgen de las Mercedes.

Desde las primeras horas de la mañana, las distintas pastorales juveniles comenzaron a llegar a Monte Buey provenientes de numerosas localidades de la región. Algunas de las delegaciones recorrieron hasta 250 kilómetros para formar parte de esta experiencia.



El punto de encuentro fue la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús y la Plaza San Martín, donde los peregrinos fueron recibidos con un desayuno preparado por catequistas y colaboradores de la comunidad parroquial. Tortas, bizcochitos, facturas y mate cocido fueron parte de la recepción, que también tuvo momentos de recreación, música, canciones y baile en la explanada frente al templo.

La jornada contó con la presencia del obispo de la Diócesis de Villa María, Samuel Jofré Giraudo, quien compartió unas palabras con los jóvenes y posteriormente bendijo a los peregrinos antes del inicio de la caminata. También acompañó la actividad el padre Néstor Pucheta, sacerdote a cargo de la parroquia local.

Luego de la recepción, los participantes emprendieron el recorrido hacia Saladillo, en una caminata de aproximadamente 8 a 10 kilómetros hasta el Santuario de la Virgen de las Mercedes.



La peregrinación se organiza en grupos o “patrullas”, cada uno acompañado por un coordinador y, en algunos casos, por sacerdotes. Durante el trayecto, los participantes tienen la posibilidad de conversar, reflexionar sobre diferentes aspectos de sus vidas y, para quienes así lo desean, acceder al sacramento de la confesión.

Si bien los jóvenes son los principales protagonistas, también participan adultos, familiares y acompañantes que se suman al recorrido y comparten la experiencia.
Más allá de su dimensión estrictamente religiosa, la peregrinación adquiere también un particular significado en un contexto atravesado por las pantallas, la digitalización y los vínculos mediados cada vez más por la virtualidad. En ese escenario, cientos de jóvenes eligieron comenzar su domingo muy temprano, trasladarse desde diferentes puntos de la provincia y encontrarse personalmente para caminar juntos, conversar, compartir y participar de una experiencia colectiva.




