Fue organizada por la Municipalidad y estuvo a cargo de la licenciada Leticia Salvatierra, contadora y economista oriunda de la localidad. La actividad reunió a un numeroso y heterogéneo auditorio interesado en adquirir herramientas para mejorar la administración cotidiana del dinero.
Salvatierra, quien cursó su primer grado en Monte Buey antes de radicarse junto a su familia en Villa Mercedes, San Luis, regresó al pueblo para brindar estrategias aplicables a la vida diaria.

La profesional comenzó diferenciando dos conceptos que suelen confundirse: economía y finanzas. Explicó que la economía está vinculada al contexto general que condiciona a una sociedad y sobre el cual las personas tienen escaso margen de acción, mientras que las finanzas están relacionadas con las decisiones individuales que cada uno toma diariamente respecto de su dinero.
“Cada decisión que tomamos tiene un impacto financiero”, sostuvo, remarcando que el éxito económico no depende exclusivamente del nivel de ingresos sino, principalmente, de cómo se administran esos recursos.

Salvatierra señaló que gran parte de las personas actúa como consumidora impulsiva y emocional, realizando compras motivadas por estímulos momentáneos en una góndola o aplicación de comercio electrónico.
En ese sentido, recomendó evitar las decisiones inmediatas y reflexionar antes de concretar una compra, al considerar que muchas veces la sensación de necesidad desaparece pocos minutos después.

Insistió en la importancia de establecer objetivos financieros a corto, mediano y largo plazo, elaborar presupuestos y destinar una parte de los ingresos al ahorro. Según explicó, uno de los errores más frecuentes es pensar que se ahorrará cuando sobre dinero o cuando aumenten los ingresos, algo que rara vez ocurre.

“Generalmente, cuanto más se gana, más se gasta”, advirtió al señalar la necesidad de modificar conductas que nunca fueron enseñadas formalmente.
LOS ERRORES MÁS COMUNES
Otro de los puntos desarrollados fue el denominado “gasto hormiga”, esos pequeños desembolsos cotidianos que suelen pasar inadvertidos pero que, acumulados a lo largo del tiempo, representan una suma significativa.
Por ello recomendó registrar cada gasto familiar para conocer con precisión el destino del dinero.

La problemática del endeudamiento también ocupó un lugar importante dentro de la exposición, principalmente en el uso de las tarjetas de crédito y alertó sobre los riesgos de ingresar en la dinámica de abonar únicamente el pago mínimo, situación que genera refinanciaciones permanentes e intereses acumulativos.
Herramientas para alcanzar mayor estabilidad financiera
Propuso tres instrumentos principales: fondo de emergencia, los seguros mixtos y los fondos de retiro.
Respecto del fondo de emergencia, explicó que debería representar entre tres y seis meses de ingresos familiares. Ese respaldo permitiría afrontar situaciones imprevistas, como enfermedades, accidentes, pérdida de empleo o reparaciones importantes, sin necesidad de recurrir a préstamos.

En cuanto a los seguros mixtos, destacó que combinan cobertura ante contingencias con un componente de ahorro que puede recuperarse después de varios años, mientras que los fondos de retiro fueron presentados como una alternativa para construir independencia económica durante la jubilación mediante aportes periódicos realizados a lo largo de la vida laboral.
La actividad dejó múltiples herramientas prácticas para la organización financiera personal y familiar. Si bien gran parte de los ejemplos estuvieron orientados a personas con ingresos estables y empleo formal, las recomendaciones vinculadas al orden, la disciplina, la planificación y la generación de hábitos de ahorro encontraron eco entre los asistentes.




