La campaña fina ya comenzó en el sudeste cordobés con un escenario favorable desde lo climático y agronómico, aunque condicionado por el fuerte incremento en los costos de producción, especialmente en fertilizantes. Productores y asesores coinciden en que las lluvias permitieron una óptima recarga de humedad en los perfiles, pero advierten que el contexto internacional encareció significativamente los insumos.

El tema fue abordado en el programa Agroimagen de Vivencias TV, donde el ingeniero agrónomo Santiago Lorenzatti describió el panorama actual como “contradictorio”, debido a que “hay condiciones óptimas para sembrar cultivos de invierno”, aunque “el fertilizante nitrogenado tiene costos muy altos que hacen que la ecuación del margen bruto del cultivo de trigo se vea resentida”.


Explicó que el principal impacto proviene del aumento internacional de los fertilizantes, vinculado al conflicto bélico y a los costos derivados del petróleo. Según indicó, esto obliga a cada empresa agropecuaria a revisar sus números, especialmente en campos alquilados, donde los márgenes son más ajustados.
Productores y una apuesta a la rotación
Por su parte, el productor Leandro Saldarini señaló que, pese al contexto, decidieron mantener la superficie sembrada. “Seguimos con la rotación”, expresó, remarcando que la decisión estuvo apoyada en la buena disponibilidad de agua en los lotes.


Cuantos quintales para cubrir costos
Saldarini precisó que la urea “está un 60 o 70 por ciento arriba en dólares de lo que estaba el año pasado”, situación que volvió a poner en debate la conveniencia económica del cereal.
En cuanto a los costos, explicó que hoy se necesitan entre 35 y 40 quintales para cubrir gastos en campo propio, dependiendo del nivel tecnológico aplicado.
En campos arrendados, el escenario cambia considerablemente: “Ahí ya se te va cerca de 50 o 55 quintales”, indicó.
Respecto a las expectativas productivas, señaló que el planteo de la empresa apunta a un promedio de 40 quintales, tomando como referencia los rendimientos obtenidos en los últimos diez años, aunque recordó que el trigo es “un cultivo errático”, con campañas que han oscilado entre muy altos y muy bajos rindes.




