Una nueva situación vinculada a mensajes intimidatorios en establecimientos educativos generó preocupación en Monte Buey. En esta oportunidad, autoridades del Centro Educativo Manuel Belgrano hallaron en uno de los baños un escrito en el que advertían que hoy no concurrieran a clases porque “iba a haber un tiroteo”.
El episodio ocurrió durante la tarde del día anterior (jueves 23/04) y motivó la inmediata activación del protocolo de seguridad dispuesto por el Ministerio de Educación. Como parte de las medidas preventivas, durante toda la jornada de este viernes hubo presencia policial en el establecimiento, con custodia en el ingreso y un móvil apostado en el lugar.

La cobertura de seguridad se extendió a los distintos turnos del colegio, que funciona por la mañana y por la tarde, además de recibir por la noche a estudiantes del CENMA Nº 291.
Durante la mañana también se hizo presente en la institución la inspectora de zona. En paralelo, desde la comunidad educativa difundieron un comunicado dirigido especialmente a las familias.
En el mensaje, las autoridades escolares llevaron tranquilidad a padres y tutores, informando que las clases no serían suspendidas y que la actividad continuaría con normalidad bajo las medidas de seguridad correspondientes. Además, solicitaron acompañamiento familiar para dialogar con niños y niñas sobre la gravedad de este tipo de situaciones, incluso cuando se realizan como una supuesta broma.

Según se informó, la asistencia de alumnos fue prácticamente normal durante la jornada, con una concurrencia similar a la habitual.
Se trata del segundo hecho de estas características registrado en los últimos días en la localidad, luego de una amenaza similar aparecida en el Instituto Técnico Agrario Industrial. En esta ocasión, la situación involucra a una institución de nivel primario, lo que incrementó la preocupación social.

Por el momento la decisión dirigencial de los establecimientos educativos es solamente emitir un comunicado en redes sociales y por whatsapp para las familias de los estudiantes, pero sin explicar la situación y los protocolos de seguridad por los medios masivos de comunicación o generar instancias de reflexión comunitaria.
Desde distintos sectores se insistió en la necesidad de no minimizar estos episodios y de abordarlos con seriedad, tanto desde lo institucional como desde el ámbito familiar, atendiendo las posibles causas de fondo vinculadas a las conductas de niños y adolescentes.




