Mauricio Miranda, ¿Técnico récord?. Es el noveno año consecutivo dirigiendo a Defensores de San Marcos

En tiempos donde la paciencia escasea en el fútbol argentino y los entrenadores suelen quedar bajo la lupa tras apenas algunas fechas, el caso de Mauricio Miranda aparece como una verdadera excepción. El DT inició su novena temporada consecutiva al frente de la Primera División de Club Defensores de San Marcos, equipo que milita en la Divisional A de la Liga Bellvillense de Fútbol.


Mientras en distintas categorías del país los cambios de entrenador son moneda corriente, con ciclos que a veces no superan un semestre, en San Marcos se sostiene desde hace años un proyecto deportivo a largo plazo. Y los resultados acompañan: desde su último ascenso a la máxima categoría liguista, Defensores no solo logró consolidarse, sino también transformarse en protagonista habitual de los torneos.


En el actual certamen, incluso con dos partidos pendientes, el “tordo” se mantiene muy cerca de la cima de las posiciones, ratificando la vigencia de un proceso que se refleja tanto en el funcionamiento colectivo como en la regularidad competitiva. En el año 2019 fue Campeón del Torneo Clausura.


Si bien no existen registros oficiales en el fútbol amateur del interior, la continuidad de Miranda lo ubica como un caso poco frecuente y posiblemente único en la actualidad. Para dimensionarlo, en el fútbol profesional argentino algunos ciclos recordados fueron los de Marcelo Gallardo con ocho años consecutivos en River Plate, Pablo Vico con 13 años en Brown de Adrogué y Victorio Spinetto, quien dirigió 14 años seguidos a Vélez Sarsfield.


Tras el partido disputado el domingo en Monte Buey, Miranda explicó las razones de una permanencia tan extensa: “Esto es solamente también de los dirigentes. Yo creo que los dirigentes tienen un proyecto fijo y creen en el trabajo de uno”, señaló.


El entrenador, oriundo de Leones, agregó además: “Hace ya nueve años que estoy, ocho años con el fútbol infantil y primera, y estoy por el noveno año en primera. Tener un proyecto como lo tienen los dirigentes y la confianza en uno marca la diferencia”.


También dejó en claro su identificación con la institución: “Gracias a Dios estoy muy cómodo. La gente me trata como uno más, soy casi de San Marcos”.


En una época de urgencias y decisiones apresuradas, la historia de Mauricio Miranda y Defensores demuestra que la continuidad, el respaldo dirigencial a largo plazo y una idea clara, también pueden ser camino al éxito.

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