Invitado por el CREA La Maroma, el economista Gustavo Lazzari visitó Monte Buey y dejó una serie de definiciones sobre el presente económico argentino, con foco en la microeconomía, el consumo y la dinámica productiva.
Al referirse a la inflación, Lazzari planteó que no todos los aumentos impactan de la misma manera:
“Hay precios que suben, como la carne, y eso te tira el índice para arriba, pero hay muchos bienes que tienen sustituto. El problema es cuando no tenés sustituto. Cuando te aumentan la nafta, vos no podés ponerle agua al auto”.

Remarcó que una de las herramientas disponibles para las familias es modificar hábitos de consumo:
“Sí podés cambiar carne por otras carnes. El cerdo y el pollo tienen que reemplazar a la carne vacuna. Más tarde o más temprano también el pescado o el ovino. No vamos a dejar de comer carne vacuna, pero el incremento lo tenés que reemplazar con otras carnes”.

Sobre el precio de la carne vacuna, sostuvo que el escenario internacional condiciona el mercado local:
“Yo creo que la carne va a dejar de subir, pero va a estar firme porque el mundo está demandando. Hoy hay cientos de millones de personas que se incorporaron al consumo y eso empuja los precios”.
Carne hacia el exterior
“Argentina debería venderle a los chinos buenas carnes también. Eso nos daría más ingresos, permitiría producir más y después abaratar el mercado local”.

Cambio cultural en los hábitos alimenticios
“Hace algunos años el cerdo estaba solo en el asado del domingo. Hoy hay que meterlo todos los días de la semana. Eso le va a dar buenos negocios a la industria y a la producción”.
“La carne de cerdo va a reemplazar a la vacuna en una buena cantidad de kilos y podemos llegar a los 30 kilos por habitante al año”
INFLACIÓN
Señaló que la inflación podría continuar en niveles muy bajos en los próximos meses —“quizás cerca de cero en septiembre u octubre”—, aunque advirtió que esto dependerá de profundizar el modelo en curso. En ese sentido, sostuvo que es necesario “acelerar las reformas y la baja de impuestos”, con responsabilidad compartida entre Nación, provincias y municipios.
Además, marcó diferencias con el proceso económico de los años 90: mientras que el de Carlos Menem fue “de arriba hacia abajo”, el actual —impulsado por el gobierno de Javier Milei— responde, según su mirada, a una demanda social “de abajo hacia arriba”, lo que lo vuelve más profundo y difícil de revertir, aunque también exige no “abusar” de ese respaldo.





