La integración en el deporte muchas veces se menciona como un ideal, pero no siempre se concreta en la práctica. En Monte Buey, una iniciativa impulsada por una familia logró dar un paso concreto en ese sentido: un proyecto de inclusión en el fútbol infantil que fue presentado a la Liga Bellvillense y aprobado por unanimidad.

La propuesta surgió de Mariana Bongiovanni y Manuel Concari, padres de Salvador y Amadeo, y fue canalizada a través del Club San Martín. El objetivo es generar un marco que permita la participación de niños con discapacidad en el fútbol infantil sin alterar el desarrollo de los partidos ni las condiciones deportivas.

La iniciativa nació a partir de la experiencia personal de la familia con Salvador, jugador de la categoría 2016 de la entidad albiceleste, quien tiene diagnóstico de retraso madurativo generalizado. Su entusiasmo por el fútbol fue el punto de partida para pensar en una alternativa que le permitiera seguir formando parte del grupo.
“La pregunta como padre fue qué vamos a hacer con Salvador para que él siga con lo que le gusta sin condicionar a nadie”, explicó Manuel Concari al relatar cómo comenzó a gestarse el proyecto.

Salvador comenzó a participar en el fútbol infantil cuando su hermano Amadeo, de categoría 2018, inició su recorrido en escuelita y promoción. Desde entonces se involucró activamente en las actividades del club. “Está enchufado, participa activamente, está todo el día vestido de futbolista”, describió su padre.

Con el paso a etapas más reglamentarias del fútbol infantil (donde se firman planillas y se establecen cantidades de jugadores) surgió la necesidad de encontrar una forma de mantener su participación sin interferir en la competencia.

A partir de esa inquietud, la familia redactó una propuesta que luego fue presentada formalmente a través del club y elevada a la liga por el delegado del fútbol infantil.
La respuesta llegó rápidamente. “Al otro día tuve la comunicación del presidente de la Liga, que nos dijo que había sido aprobado por unanimidad y que estaban muy contentos con el proyecto”, contó Mariana, su mamá.

El planteo establece que los niños que posean certificado de discapacidad puedan participar en los encuentros siempre que su presencia no genere una ventaja deportiva. Como ejemplo, se propone que un equipo pueda jugar con un futbolista menos para permitir la participación del niño, sin alterar el equilibrio del juego. De esta manera, el chico puede ingresar algunos minutos —cinco, diez o el tiempo que desee— sin condicionamientos para el desarrollo del partido.

Más allá del aspecto deportivo, los impulsores remarcan que el objetivo central es social. “El deporte, el club, tener un lugar de contención y de refugio es muy importante para cualquier niño”, señaló Concari, destacando el valor del vínculo con otros chicos y del espacio de pertenencia que genera el club.

La iniciativa también busca abrir puertas para otros casos similares. Según explicó la familia, existen varios niños con distintas condiciones que podrían beneficiarse de una propuesta de este tipo.
“La única finalidad es darle una participación inclusiva a él y a muchos otros chicos que hay como él”, afirmó Mariana.

El proyecto, que comenzará a analizarse en su implementación dentro de la liga, apunta a que ningún niño quede afuera del deporte por sus dificultades.





