Pablo Pérez, exfutbolista de Monte Buey, con dilatada trayectoria en cuerpos técnicos de Argentina y el exterior, realizó un balance del año 2025, al que calificó como positivo en términos deportivos y de crecimiento profesional, tras una temporada dividida entre Perú y Ecuador.

Durante el primer semestre, Pérez integró el cuerpo técnico de Deportivo Garcilaso, en la ciudad de Cusco en Perú. En la segunda mitad del año, asumió un desafío mayor al incorporarse al cuerpo técnico de Emelec de Ecuador, con el objetivo principal de evitar el descenso. Continuarán allí en éste 2026, con el objetivo de clasificar a competencias internacionales.

En ese contexto, Pérez destacó el fuerte acompañamiento del público durante el segundo semestre. Señaló que Emelec es un club muy popular, que logró llenar prácticamente todos los estadios, tanto de local como de visitante, y remarcó que ese respaldo fue clave para cumplir el objetivo de sacar al equipo de la zona de descenso. “Llegamos para tratar de salvar al equipo y lo logramos”, resumió, aunque aclaró que no alcanzó para clasificar a un torneo internacional.
PREOCUPACIÓN POR LAS APUESTAS DEPORTIVAS
El monteboyense manifestó una preocupación creciente por el avance del mundo de las apuestas deportivas, un fenómeno que, según explicó, hoy atraviesa con fuerza al fútbol sudamericano. “Es un tema muy fuerte. Tenés que estar atento todo el tiempo a lo que pueda pasar. Hay jugadores amenazados, árbitros amenazados, pasan cosas que no se pueden dejar de lado”, advirtió.

Pérez sostuvo que el jugador atraviesa un momento delicado, en el que resulta difícil manejar y controlar estas situaciones, especialmente cuando se trabaja con planteles numerosos.
Ante ese escenario, explicó que desde el cuerpo técnico intentan estar muy cerca del jugador, generando un vínculo de confianza. “Les decimos que nos cuenten cualquier cosa, que estamos para defenderlos y ayudarlos. Siempre les decimos: decime la verdad, que nosotros mentimos por vos”, relató, como forma de contención ante posibles amenazas o presiones externas.

Reconoció que detectar situaciones vinculadas a apuestas es sumamente complejo. “A veces te das cuenta dentro del campo, pero te quedan dudas. No es una sola acción. Podés jugar todo el partido bien y en la última jugada cometer un penal, y ahí cumplir con una apuesta. Después revisás las jugadas, pero es muy difícil”, explicó.
Finalmente, Pérez señaló que no es sencillo sancionar a un jugador si no existen pruebas contundentes. “No tenés cómo justificarlo ni cómo llegar. Solo si hay una evidencia muy grande, de todo el equipo y de la situación, se puede tratar el asunto”, concluyó, dejando en claro que se trata de una problemática instalada y de difícil abordaje en el fútbol actual.






